En cuanto aparece el primer incumplimiento que menoscabe la relación jurídica del arrendamiento, será atendida por uno de nuestros abogados, con el objetivo de mediar y frenar una posible controversia.
La mayoría de los inquilinos morosos no son malas personas: están atravesando un mal momento financiero, perdieron el trabajo, tuvieron una emergencia familiar. Cuando un abogado entra en escena con una postura profesional pero no agresiva, muchos buscan acomodar la deuda y mantener el inmueble.
Lo que normalmente convierte un conflicto manejable en un juicio largo es la falta de gestión profesional desde el primer mes de mora. Mensajes emocionales, llamadas que no se contestan, recordatorios sin escalado, todo eso hace que el inquilino entienda que el propietario no tiene un plan claro. Cuando entra BJP, el escenario cambia.
Revisamos contrato vigente, comunicaciones previas, historial del inquilino. Te decimos en qué pie estás parado y cuáles son las opciones reales.
Notificación legal con tono profesional. La mayoría de los inquilinos responde favorablemente al ver que del otro lado hay un despacho.
Si el inquilino quiere acomodar, negociamos un convenio de pago documentado. Plazos realistas, fechas concretas, consecuencias claras.
Seguimiento semanal hasta el cumplimiento. Si el convenio se rompe, escalamos automáticamente al siguiente paso.
Si en 30-45 días no hay acuerdo o no se cumple, te recomendamos pasar a juicio con la documentación lista para usarse.
Propietaria con tres meses de mora. Inquilino dejó de contestar llamadas. Comunicación previa fue solo por mensajes WhatsApp emocionales que el inquilino ignoró.
Iniciamos comunicación formal por escrito. Convocamos a reunión en oficinas. Negociamos convenio de pago a 60 días con garantía de fiador.
El inquilino cubrió las tres mensualidades atrasadas y se mantuvo al corriente. Sin juicio. Sin pérdida de la relación contractual. La propietaria ahorró tiempo y dinero.
Te respondemos el mismo día con una propuesta clara y costos transparentes.